miércoles, 20 de julio de 2016

SANTA ANA

El monasterio franciscano de Santa Ana (S. XVI) es un lugar misterioso que invita al recogimiento. Existen  numerosas leyendas de apariciones místicas, la Virgen, Jesús o la propia Santa Ana se aparecían  a los frailes más piadosos, como San Pascual Bailón o Fray Juan Mancebón. 

El convento conserva tesoros muy conocidos como el famoso Cristo Amarrado a la Columna, obra del genial Salzillo (S. XVIII) o el Cristo de la Reja (autor anónimo),  del que se dice que desclavó su brazo para bendecir a los frailes. Sin embargo no debemos pasar por alto,  por ser menos conocidos, los relicarios que junto al altar custodian una gran colección de reliquias de santos, donadas por el marqués de Villena (S.XVII). 

Dentro del hermoso huerto, existe una curiosa capilla de planta circular, dedicada a la Santísima Trinidad,  que cuenta con un altar triangular, tres puertas y tres ventanas. 

Sin duda un lugar para visitar.